29 jun. 2010

El Misterio de la Mansión MIrror

                     El Misterio de la Mansión Mirror.                       




La lluvia cae sobre la calles de la oscura ciudad. En medio de una solitaria avenida camina una figura tenebrosa que oculta su rostro bajo los largos cabellos negros.
Levanta la vista y a la luz débil de un farol que ilumina su rostro pálido se detiene y deja caer su cansado cuerpo sobre este.
Un hombre cruza esa misma calle, algo apresurado, pues debe llegar a la estación de policía. Hace exactamente media hora le llamaron por teléfono diciéndole que hubo un asalto  a la mansión Mirror ubicada a las afueras de la ciudad.
El hombre se detiene frente al farol mientras consulta su reloj de bolsillo, en aquel momento se percata que a pocos pasos de él, recargada en el farol, hay una joven que oculta su cara bajo  abundantes cabellos.
Él se acerca a ella y le pregunta:
-¿Se encuentra usted bien, señorita?
La joven no responde, sólo balbucean confusas palabras con una voz grave y fría.
El hombre decide llevarla consigo, pero cuando la joven siente el tacto de sus manos, grita y lo aparta bruscamente con un fuerte empujón provocando que se caiga al suelo.
No termina de reaccionar, al levantarse se da cuenta que la muchacha ha desaparecido.
Se queda parado bajo el farol observando hacia la oscuridad, desconcertado, luego sigue su camino sumido en sus pensamientos.
Las luces de la comisaría permanecen encendidas mientras hombres y mujeres entran y salen rápidamente.
Una joven castaña de gafas oscuras espera en la puerta del lugar a una persona. Sostiene en sus manos unos documentos. Se cansa de leerlos y los guarda en una de las tantas bolsas de su gabardina negra de la cual  saca un cigarrillo. Se dispone a encenderlo cuando ve en la sombra que proyecta un árbol a quien estaba esperando.
Desciende por las escaleras hasta llegar a su lado.
-Por fin llegas, James ¿Dónde rayos estabas? - dice algo molesta- Llevo aquí casi una hora.
-Lo siento, tuve un contratiempo- responde James ásperamente.
- ¿Pero qué te pasa hoy? - le pregunta la joven- Luces como si hubieras visto un fantasma.
- No es nada Kate, no te preocupes- dice el hombre con suma tranquilidad.
- Está bien- suspira la joven mirándolo con recelo. - Más vale que nos marchemos de una buena vez, hay un crimen por resolver- agregó con entusiasmo a la vez que comenzaba a caminar.

Sombría y tétrica luce la mansión Mirror desde la reja desde donde observaban ambos agentes.
- Vaya, quién lo diría y pensar que antes la mansión estaba llena de vida- dijo Kate mientras prende un cigarrillo.
James permanece en silencio  mirando aquella triste mansión. Luego pregunta:
- ¿Qué fue lo que sucedió?
- Un homicidio, o por lo menos eso parece- explica Kate al tiempo que saca los documentos.
- Toda la familia Mirror muerta, menos la joven Keira de quien actualmente se desconoce su paradero. No obstante, se cree que ella es la culpable.
James permanece otra vez en silencio recordando a la chica con quien se había topado  ¿Sería acaso la famosa Keira?
- ¿Sucede algo? - pregunta Kate sacándolo de sus pensamientos.
- No es nada, entremos.

Un largo salón en penumbras es la escena del crimen. Había cuatro cuerpos exactamente: el del señor Mirrror, el de la señora y los de sus dos hijas las gemelas Johana y Carolina. Todos dispersos en distintos segmentos de la habitación.
El cuerpo del señor Mirror reposaba en un sillón verde. Había sido brutalmente atravesado por una espada, desde atrás del sillón donde aun permanecía.
Las gemelas Johana y Carolina se encontraban sentadas una al lado de la otra, en un pequeño sillón, delante de ellas había dos vasos medio vacíos de una sustancia enrarecida.
Y por último, el cuerpo de la señora Mirror colgaba de un candelabro. La mujer se había ahorcado a sí misma con una bufanda roja.
Esto fue lo que vieron ambos agentes, tras analizar la habitación llegaron a las siguientes conclusiones:
- Es posible que el señor Mirror le fuera infiel a su esposa, por eso ella, en un ataque de ira, lo atravesó por la espalda - dijo Kate observando hacia el sillón.
- Sin embargo aún no puedo adivinar la razón por la que las gemelas se envenenaron.
- Tal ves yo sí pueda deducirlo: Las gemelas estaban profundamente enamoradas una de la otra por lo tanto como todos sabemos, su relación era prohibida; por ese motivo decidieron morir juntas para estar así, unidas en la otra vida- declaró James mientras veía a  las dos gemelas tomadas de las manos y sonriendo satisfechas.
- Y con respecto a la señora Mirror, cuando se dio cuenta de lo que había hecho y al ver a sus dos hijas muertas perdió el juicio y se colgó- añadió Kate quien caminaba por la habitación evitando ver a los cadáveres.  - Ahora lo que nos falta es suponer qué sucedió con Keira pues sólo se oyó un grito atemorizante que despertó a los vecinos e inmediatamente nos contactaron.
- Es probable que estuviera a fuera, según dicen, toma clases de piano. Simplemente regresó como siempre caminando a su casa y al entrar y percatarse del  profundo silencio corrió al salón principal y vio la misma escena que nosotros.  Luego salió de la casa  y gritó alertando a los demás, ¿Y dónde está ahora? Sólo Dios lo sabe- respondió James y ambos quedaron en silencio.

Un pequeño lago en el parque de la ciudad parece solitario y abandonado; sin embargo, en medio de éste, una embarcación flota silenciosa. La joven de largos cabellos negros sonríe y sin dudarlo salta al agua sosteniendo una roca. Se hunde en el abismo. Piensa que nadie la ve. Se equivoca. Desde la sombra de un árbol, una figura mira la barca vacía,  sonríe malicioso y satisfecho.